Las hadas siempre han sido considerados como seres fantásticos ligados a la feminidad y a la bondad, siempre prestar para brindar su apoyo a quienes respeten o tengan alguna conexión con la naturaleza, pues las hadas se encargan de protegerla así como otros seres de la mitología antigua, como elfos, duendes, gnomos, entre otros. Así mismo, las hadas son criaturas asociadas a la delicadeza, belleza y, en la mayoría de los casos, la felicidad, pasando en sus inicios desde las leyendas y  mitos griegos, hasta el imperio romano, donde eran conocidas bajo el nombre “Hados”. Es casi imposible averiguar el génesis de estos seres, ya que han formado parte de la literatura universal desde tiempos inmemoriales, sin embargo, existe una obra llamada “Metamorfosis”, de Ovidio, un poeta romano cuya obra fue expuesta en el año 8 D.C, para formar parte de la literatura formal y cuantificable a partir de su publicación en 1568. Este poema nos da un indicio sobre la existencia de estos llamados “Hados”, donde se detallaba que estos seres eran verídicamente mágicos, y pueden ser hombres o estar mezclados entre los mismos. Del mismo modo, a continuación se expondrán 5 cuentos cortos sobre hadas y, por consecuente, magia.

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La cabaña encantada

Cabaña de Hadas

Una vez, una pequeña niña fue al bosque en busca de un hada, que fuera resplandeciente, con tez azulada y cabello tan largo como su cuerpo. En eso, sentada en un tronco caído, la niña encontró a una anciana tallando un trozo de madera, quien la miró entrecerrando los ojos para enfocarla.

– ¿Qué haces aquí, pequeña? – Interrogó la anciana.

Un poco asustada, la niña unió sus manos a modo de vergüenza, mientras su mirada se distraía para evitar responder.

– Dime, pequeña, ¿Estás buscando un hada del bosque?

De inmediato, la niña abrió su boca con asombro, ¿Cómo supo esta mujer acerca de las intenciones de la joven? Sin pensarlo dos veces, la niña agregó:

– Si, señora, estoy buscando un hada pequeña y resplandeciente, que tenga un largo cabello y tes azulada, si se puede – Pidió decidida.

En eso, con un rostro que expresaba una sincera alegría, la anciana guio a la pequeña hacia una cabaña preciosa y pequeña en lo profundo del bosque. Al entrar, la pequeña pudo observar un montón de calderos humeantes; pero estos, lanzaban borbotones de humo azul en la totalidad de la estancia. De repente, la anciana se detuvo frente al caldero más pequeño de todos, y recitó:

Afranden burtez diogesnus Hadez provinun sertrez ¡Abrangestrum vajrren!

Y de repente, diminuto caldero, salió despedida una pequeña luz azul, que al disiparse, reveló a una hermosa hadita, tal como la niña la había pedido.

– Su nombre es Hilden, es un hada de la luz, y será tu compañera por siempre –

Maravillada, la pequeña dejó que Hilden se posara en la punta de su dedo índice, mostrando su cabellera negra como una diminuta diva.

– ¡Hola! Es un gusto conocerte, ¿Quieres que te muestre mi hogar en el bosque? –

Y por supuesto, no puedes negarte cuando un hada te ofrece a ver la magia de este mundo.

En un instante, cuando la niña asintió, aparecieron en un lugar desconocido del bosque, hogar de las criaturas fantásticas que solo son descritas en libros fantásticos. Ahí, la niña se convirtió en una ninfa del bosque, quien junto a Hilden, protegieron el bosque hasta el fin de los días.

El hada del rio

Hada

Es bien sabido, en la antigüedad y en nuestros días, que las hadas son reconocidas por poder albergar un sentimiento a la vez, por lo tanto, no es de extrañarse que algunas puedan ser buenas, otras puedan ser malas, en dependencia de cómo sean tratadas.

Por esto, un día, a las cuatro de la tarde, Aurora estaba sentada leyendo uno de sus cuentos favoritas a las orillas del rio Albador, en la hermosa tierra de Turbas, cuando una pequeña hada interrumpió su lectura.

– ¿Qué haces? – Preguntó la pequeña – ¿Puedo ver?, ¿Es un libro de fantasía?, ¿Puedo ver?, ¡Ey!, ¿Puedo leer contigo? ¡Ey! –

Un poco cansada por la insistencia del hada, Aurora le dio un pequeño empujón con la mano extendida, para que así, el hada lograse callarse.

– Es de muy mala educación interrumpir la lectura de otros, por lo tanto, tengo el deber de ignorarte –

En ese momento, la pequeña hada, que era de un color rosa pastel, se enfureció tanto que hasta su resplandor se tornó tan carmesí como las llamas del sol en un atardecer. Con toda su magia, lanzó un conjuro a Aurora, quien, hasta no disculparse, perdería la habilidad de leer. Y no malinterpreten al hada, no dejó ciega a Aurora, solo le quitó el poder de comprender lo que leía.

Furiosa, Aurora le exigió con un vozarrón envidiable, que su comprensión lectora fuera devuelta al instante, pero el hada se negó

– Fuiste tú quien me empujó, yo solo quería ser amable contigo –

– No puedes ser molesta y luego esperar que las personas sean amables contigo, pequeña gnomo – Este insulto, es la peor forma de insultar a un hada, pues todos saben que los gnomos y las hadas son enemigos naturales.

El hada y Aurora estuvieron en silencio por un tiempo, hasta que ambas reconocieron que tenían algo de culpa en el asunto, por lo tanto, con una reverencia cada una, se rieron de lo ocurrido y, al volverse amigas, la comprensión lectora de la joven regresó, para seguir leyendo ahí, a orillas del rio, pero esta vez, lo hacía en voz alta, para que todas las hadas la escucharan.

La falsa mendiga

Hada

En un lejano claro del bosque, vivía un hada preciosa dentro de un antiguo pino. Esta hada, al cumplir la mayoría de edad, que en las hadas se cuenta a partir de los mil años, se convirtió en una mendiga que pedía limosna al pie del enorme pino.

Un día, una criada que trabajaba en la casa del hombre más rico de la región, se topó con la anciana y, como acto de caridad, le entregó la mitad de la comida que llevaba consigo. Así fue durante un mes, hasta que el avaricioso y egoísta hombre se enteró de la generosidad de su criada, y con decisión, le ordenó que no sacara comida que proviniera de sus dominios. Avergonzada, la joven no volvió a pasar frente al enorme pino.

En un atardecer, el hombre venía satisfecho de una boda, donde comió y bebió hasta hartarse, cuando de repente, mandó a parar su carruaje en el medio del bosque, donde frente a un enorme pino, se estaba desarrollando una fiesta proveniente a la nobleza, con oro, regalos, comida y bebida infinita. Asombrado, el hombre se integró a la fiesta, donde tomó todo lo que pudo y lo metió en sus bolsillos, ya que la comida no podía disfrutarla por su llenura.

Al llegar a su hogar, el hombre se vanaglorió como nunca, pero al sacar los sacos que supuestamente guardaban regalos y tesoros, se dio cuenta que, solo había carbón mojado. Todos en la sala, incluyendo a la criada (quien fue la primera en reírse del suceso) hicieron chistes sobre el gran saco de mentiras que trajo el hombre. Furibundo, expulsó a su criada, indicando que se llevara todo ese carbón de su casa, ya que, como ella, no valía nada.

Mientras caminaba por el bosque, la criada lloraba sin parar, sabiendo que lo único que tenía para sobrevivir, era un saco de… esperen, ¿Qué?

– El carbón se convirtió en, ¡¿Monedas de oro?! – Gritó a los cuatro vientos cuando supo que, al fin, podría ser libre.

Este fue el regalo del hada del bosque, quien premió a la generosidad, y ridiculizó a la avaricia, bendiciendo a la criada con una vida llena de suerte, bendiciones y felicidad.

Connla y El Hada

Hadas

Connla, el hombre de cabellos rojizos, era el hijo de Conn, conocido por sus mil batallas. Una tarde, al hallarse junto a su padre, el rey, en la colina Usna, pudo divisar a una joven que poseía un conjunto extraño de ropaje.

-Hermosa Doncella, ¿De qué tierra viene? – Preguntó Connla.

– La Llanura de los inmortales, de ahí provengo – Indicó la mujer – Una tierra donde la muerte y el pecado no existen, un lugar donde la fiesta es eterna, la ayuda de otros no es necesaria pues nuestro gozo es inmenso y el placer no tiene conflicto. Nuestro pueblo se halla en unas redondas colinas verdes, donde los hombres nos nombran Pueblo de la Colina –

Todos excepto Connla se asombraron al escuchar una hermosa voz que provenía de algún lugar desconocido, ya que solo el príncipe era capaz de ver aquella hermosa doncella.

– Connla, hijo mio, ¿Con quién hablas, de dónde proviene esa maravillosa voz? – Entonces la doncella se adelantó:

 – Connla, mi rey, está hablando con una hermosa doncella, una mujer que es ajena a la muerte o vejez. Debo confesar que amo a Connla y es mi intención llevarlo a Moy Mell, la colina del placer, donde Boadag gobernará por siempre al no haber pena ni queja bajo su mandato. ¡Oh, Connla, amor mío, ven conmigo, hombre de cabellos rojizos, tes rosácea como la mañana y piel rubia! Una majestuosa corona espera a por ti, para embellecer tu rostro y figura. Ven con tu amada, y la vejez no podrá atraparte ni siquiera en el día final

El rey, con miedo debido a la voz invisible, llamó a Coran, un druida de confianza a quien recurría en estos casos.

– ¡Oh Coran, reconocido por su magia y hechizos! -dijo- Necesito que me auxilien. Tengo una tarea que sobre pasa a mis habilidades e ingenio. A nuestro encuentro, una doncella invisible, con su poder, ha decidido llevarse a mi adorado hijo. Sin tu mano amiga, será llevado bajo el embrujo de esta mujer –  

Entonces Coran, el druida, se adelantó recitando un hechizo hacia la dirección donde la voz era percibida. Entonces, la voz de la mujer desapareció. Pero, mientras desaparecía ante el poderoso conjuro del druida, la doncella lanzó una manzana a los pies de Connla.

Pasado un mes, Connla comió únicamente de la manzana entregada por la doncella, debido a que siempre que mordía un extremo, este creía como si nada, durando eternamente. Debido a esto, Connla extrañó cada vez más a aquella joven que nutría sus anhelos. Pero cuando llegó el último día del mes de espera, Connla se hallaba al lado de su padre, el rey, en la Llanura de Arcomin, y de nuevo vio a La doncella venir hacia él, y otra vez ésta le habló.

– Te admiro Connla, al ocupar un lugar entre tus iguales mortales, quienes solo pueden esperar la muerte. Pero ahora, te invito a las Llanuras del placer, Moy Mell, donde todas las criaturas te esperan y añoran para ser eterno junto a mí –

En cuanto el rey se percató de la voz de la doncella, llamó a sus hombres y dio la orden:

– Que mi druida Coran, pues la mujer ha vuelto hablar y a efectuar su poder sobre mi hijo –

Entonces, la doncella agregó:

– Oh, magnánimo rey Conn, hombre que luchó en más de cien batallas, el poder del druida a quien tanto recurres no es bien recibido bajo el mandado de los más justos. En cuanto se implemente la Ley, todo poder de este druida será abolido, pues son las palabras del mismísimo demonio falso – El rey observó con cautela, ya que se percató que Connla no atendía ningún llamado, por lo cual, preguntó:

– ¿Qué opinas acerca de esta mujer, hijo mio? –

– Esto me sobrepasa  – Aclaró Connla – Mi pueblo significa todo para mí, pero esta doncella, le ha dado un nuevo significado a mi existencia, no puedo siquiera imaginar una eternidad donde mi anhelo por ella no pueda consumarse –

La doncella, al oir estas hermosas palabras, agregó:

– Temo decir que el océano no puede superar al poder del oleaje de tu añoranza. Ven conmigo en mi curragh, mi canoa de cristal resplandeciente nos guiará a nuestro destino en línea recta. Llegaremos enseguida a Boadag, el reino perfecto. Puedo sentir el sol radiante, pero puede que tardemos un poco, sin embargo, llegaremos antes de que el sol se ponga. En ese precioso lugar, viviremos felices solos tú y yo, en una tierra donde solo hay doncellas y damas –

Sin pensarlo dos veces, Connla corrió desenfrenado hacia el curragh, la resplandeciente canoa de cristal. Y entonces todos ellos, el rey y la corte, los despidieron mientras se deslizaban a una tierra más allá del poniente. Más lejos de lo que se imaginaban, Connla y el Hada zurcaron los mares hasta  nunca volver a ser vistos por nadie hasta estos días.

Las hadas guardianas

Reunión de Hadas

En un lejano pueblo, vivía una joven cuyo nombre era Ethelan, que con su curiosidad y astucia, sorprendía a todos debido a sus ansias de aprender y ser cada día más sabia. Un día, los padres de Ethelan, quienes eran mercaderes de alto prestigio, le indicaron a la joven que era tiempo para que esta contrajera matrimonio y, a pesar de había sido su sueño desde que era muy joven, se sentía un poco asustada, pues ya no tendría tanto tiempo para estudiar o leer sus libros favoritos.

En efecto, al Ethelan casarse con el rey Jurgo, gobernante de las tierras más allá de oriente, sus días de estudio se terminaron, pues a Jurgo le molestaban enormemente las mujeres con una pizca de inteligencia pues, según él, la providencia había escogido a los hombres para las letras y a las mujeres para la crianza de los hijos. Sin embargo, conforme las habilidades de Ethelan iban perdiéndose, su corazón nunca dejó de añorar una vida llena de saberes y viajes a otras tierras por medio de los párrafos. Tanto fue el anhelo de Ethelan, que una noche, cuando su marido estaba en una cruzada, ocho hadas se aparecieron en la ventana de la habitación donde Ethelan estaba limpiando un jarrón. Estas hadas, eran las guardianas de la justicia, integridad, inteligencia, paz, libertad, raciocinio y pureza, quienes habían venido a rescatarla, para que así, nunca dejara que su verdadero ser se perdiera, sin importar las circunstancias.

Ethelan, quien se encontraba aliviada por las palabras de sus pequeñas salvadoras, supo de inmediato qué decir:

– Mis queridísimas amigas, les agradezco de corazón por este acto tan noble, pero sé que como yo, hay miles de chicas con esperanzas en el saber, que podrían estar incluso en peores situaciones que la mía, al ser una monarca y poseer protección por otros nobles. Sin embargo, quiero pedirles su ayuda –

Así que, toda la noche, las hadas y Ethelan unieron fuerzas para crear un hechizo poderosísimo que aboliría estas creencias de la mente de hombres y mujeres que guardaban unas tradiciones tan injustas, y cuando el esposo de Ethelan llegó de las cruzadas, habiendo sido tocado por la magia de las guardianas, le trajo de regalo un libro precioso, que contenía el saber del mundo entero.

Ethelan se vio agradecida por las hadas, que fueron las grandes heroínas en la historia de miles de mujeres.

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